Sobre mí

Conoce mi historia

 

“Las manos de mi vieja nana manejando la baraja”

Es éste mi primer recuerdo del tarot. Verla usar las cartas me atrapó desde pequeño, despertando ese interés tan particular que suele ser la “puerta” de toda pasión.

Con el tiempo, al fin pude comprar mi propia baraja e iniciar mis prácticas. Leyendo a mis amigos, intentaba interpretar cada imagen de acuerdo a mi intuición y guiándome por el pequeño manual del juego; básico, sí, pero con los “baches” suficientes para empujar mi interés más allá: busqué libros, los devoré con entusiasmo; consulté a “entendidos” que, entre principiantes y algo más versados, compartieron su “saber”.

Tal vez en un mundo como aquél, sin internet, la información te parezca mezquina pero, sin embargo, te obliga a ponerte en acción. Movido por ese afán de saber, tripliqué mi esfuerzo y accedí al fin a fuentes confiables. Como todo en la vida, “estudio, práctica y paciencia” suele rendir sus frutos: resulté rápido y efectivo en mi lectura de cartas, e interpretaba fácilmente los mensajes del Tarot.

Así descubrí un gran secreto: La lectura e interpretación del tarot no es un misterio reservado a aquellos privilegiados o tocados por un don; todos podemos desarrollar nuestra intuición. Lo que requiere son estudios, profundos y constantes; y un ejercicio permanente de la lectura para perfeccionar habilidades y agudizar la intuición al extremo. Lo que  prefiero llamar “nuestro tercer ojo”.

Hoy leo las cartas magistralmente. Por medio del tarot ayudé a cientos de personas a crecer, a mí mismo inclusive. Y tal es aún mi pasión, que decidí compartir mi experiencia con aquellas personas,quizás como tú, interesadas en saber de este arte. 

Lo haré en las siguientes sesiones, te brindaré información y contaré aquellas experiencias que hoy resguardo como un “tesoro” de la vida. Ellas me hicieron quien soy y quiero que tú las conozcas, para que te sirvan de guía en el apasionante camino de la cartomancia, colmado de sabiduría tras cada paso que tú des.

Allí reside mi secreto, el que estoy seguro que algún día podrás alcanzar. Porque tú también puedes ser como yo. Solo hace falta echarse a andar.

 

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